miércoles, 24 de marzo de 2010

Por una historia íntima del pasado. El lenguaje de las pasiones en M. Yourcenar.

De una carta de Marguerite Yourcenar:
A MARC DANIEL1 de febrero de 1957
"Mucho antes de su artículo sobre Memorias de Adriano, ya le conocía a usted por los escritos históricos que publica en Arcadie: había apreciado en ellos la justeza de tono y la exactitud. Y eso tiene tanto más valor cuanto que la historia íntima del pasado está aún por hacer; como usted mismo escribía no hace mucho, los historiadores "serios" han mantenido la consigna del silencio, o han "desdorado" en términos vagos unas pasiones o unas costumbres que no comprendían (o, al contrario, comprendían demasiado bien). Y los escritores poco fiables, por su parte, han fabricado con la Historia un erotismo barato...
(...)
Me parece que en general todos estamos de acuerdo. Se trata de liberar la moral sexual en no pocos puntos, acaso también de consolidarla en otros, de librarnos de toda jerga de superstición, de cinismo o de hipocresía —sin olvidar un cierto lenguaje de vulgarización científica que lleva camino de ser en nuestra época la forma más insidiosa del prejuicio y de la hipocresía—. Los que tachan de superflua tal tentativa están muy equivocados, y confunden una cierta tolerancia burlona, por una parte, el desconsuelo o la dejadez, por otra, con la libertad, que no es lo mismo."
¿Qué parece decir Youcenar en esta carta?
Por lo pronto una lectura completa muestra su preocupación por una más exacta ubicación histórica de Adriano. Reclama precisión, justeza de tono.
La "historia íntima del pasado" es para ella una tarea futura, las pasiones de Adriano han sido silenciadas, "desdoradas" -banalizadas-, o transformadas en erotismo barato. Por la vía de la incomprensión, de la demasiada comprensión, o de la omisión, la historia íntima del pasado que es Adriano y sus pasiones no ha sido contada. Una "historia secreta", dice Yourcenar, más adelante.
Secreta, en tanto no es verdaderamente conocida, sino sometida a las operaciones cognitivas mencionadas: silencio, banalización, vulgarización.
Pero, en lo que Yourcenar y sus interlocutores -el destinatario de la carta y otros allí nombrados-, están de acuerdo, es en proveer a la moral sexual de unas palabras -emanadas de un cierto conocimiento-, que la libere de la "jerga" de la superstición, del cinismo, de la vulgarización médica. Esta última "jerga" es para MY la forma actual del prejuicio, también de la hipocresía. Salvada por las mieles de la ciencia, la moral sexual puede mantenerse en el lugar ominoso al que la conducen las jergas mencionadas, pero con la autoridad del saber.
Eso sí, un saber impreciso, según Yourcenar, un saber que no puede contar la "historia íntima del pasado", acercarse a ella para comprender.
Todavía las pasiones de Adriano, las pasiones de cada uno, de cada una, de nosotros, se dicen en la jerga de la "tolerancia burlona": desconsuelo o dejadez, pero claramente, no libertad.
El empeño de Yourcenar sigue siendo actual: las pasiones, el lenguaje de las pasiones de tantas historias íntimas, del pasado más reciente, del presente, siguen siendo historia secreta, o son reducidas a jergas que, al deformarlas, las suprimen, y suprimen al cuerpo que las muestra, para eliminar la diversidad que evidencian, el desvío.
Pasiones toleradas con burla, jerga científica que autoriza o degrada, el lenguaje da señales de violencia, el secreto tiene muchas caras, y en cada una de ellas hay un efecto de sometimiento.
La libertad, ¿cómo? En principio buscando la precisión de un lenguaje para la historia íntima del pasado, para las pasiones vivas del presente, con la tenacidad y la audacia de conocer con justeza, de dar palabras que disuelvan la violencia sorda, pero tenaz, de la tolerancia bienpensante, de su jerga burlona.

4 comentarios:

Emi_Sur dijo...

Le parecerá extraño, o no, pero me encontre depronto sonriendo al leer...creo estar de acuerdo en aquello que es central en el argumento, sin embargo pienso sobre la utilidad del "empeño". QUizas en ello tmabién este de acuerdo, pero todo intento es también una ficción en tanto el lenguaje hace al intento posible.
Me gusta su forma de decir, de darle vuelta a las cosas

Jehanne dijo...

Emi, no me extraña su sonrisa, el asunto tiene su "vuelta".
Me parece que la precisión que busca MY respecto de lo que se juega en la "historia íntima del pasado", cuenta con la reciprocidad entre intento y ficción en el lenguaje.
En la inventio de la ficción hay un páthos de distancia y justeza, de ese modo se nombra, se hace visible en el envés del lenguaje, sin suprimir, sin reducir: se abre.
Lo que a mi más me interesa es la conciencia del riesgo, la inquietud del "empeño", su inconformismo estructural.
Un saludo, gracias por sus consideraciones finales.

L a N a ï f a dijo...

No estoy en condiciones de comprender este debate, es sólo que me ha llamado la atención ese término: "historia íntima del pasado"
Parece una redundancia.

¿Mucho más que esa "historia de la vida privada", en todo caso?

No creo que los historiadores puedan con esa materia, a menos que renuncien en la ficción.

Jehanne dijo...

Naïfa, gracias por su observación.
A mí también me llamó la atención la expresión "historia íntima del pasado", de hecho ése fue el motivo por el cual me detuve en la carta de MY.
En mi opinión la cuestión no remitiría en cuanto tal a un debate, sino a algunas observaciones que hace MY, a propósito de la presentación "histórica" de Adriano, al menos en el contexto de escritura de la carta, que diferencia dos registros, o bien el de la "historia monumental", la de emperadores, estados, guerras -todos ellos estilizados en el gran relato-, o bien el tratamiento del "folletín erótico", como vulgarización.
Así que creo que, de un lado, hay un reclamo muy propio de MY, y del tono de la escritura moralista -en el buen sentido-, francesa, vg., Voltaire, Montaigne, Gide mismo, que apunta a llamar a las cosas por su nombre, para decirlo de modo simple.
Ahora bien, la idea de una historia íntima del pasado, acontece en otra perspectiva, que se percibe en el horizonte literario.
Aunque la historia de la vida privada que Ud. menciona se dirige a aquellos asuntos que hacen a la prácticas cotidianas y subjetivas de los individuos, también es cierto que en tanto tal se recorta en su distinción del campo de lo público. La historia de la vida privada es hija de la irrupción de las ciencias sociales, vía la escuela de Annales, en su etapa fundacional, en el conocimiento histórico.
Creo que una historia íntima, por ej., la del Adriano que surge de una consideración de sus "pasiones", es tarea de la literatura, no del conocimiento histórico, aunque se estos ámbitos se "toquen" en algún momento, de allí la intervención de MY.
Lo privado, en tanto concepto sociológico, o eventualmente político, no equivale a lo íntimo, y la voz de la intimidad no es objetivable, más bien se oye en la temporalidad narrativa de la ficción o la imaginación literaria, y en la trama dispuesta por las virtualidades del lenguaje.
Disculpé si la compliqué más.
Saludos