"La memoria es un espejo de fantasmas. Muestra a veces unos objetos demasiado lejanos para ser vistos, y otras los hace aparecer demasiado próximos.
-... Pero, si no existió Kioyaki, entonces no ha existido Isao. Ni Ying Chan - ¿ y quién sabe?. Tal vez tampoco he existido yo mismo.
- Eso ha de decidirlo cada uno de nosotros, de acuerdo con su corazón. – dice la Abadesa.”
Yukio Mishima, “El Mar de la Fertilidad”
¿Hemos existido?, ¿es posible sostener alguna gota de sí en el juego de la memoria, en sus mansiones, en sus espejos?
A veces, la violencia que nos ofrece el presente es tan abrumadora que el conjunto de las voces que nos nombran, los Isao, los Ni Ying Chan, son testigos sombríos, guardianes que impiden la fuga hacia....
¿Hacia el corazón? Y aquí se agrega otro pregunta: el corazón como interioridad, como refugio, como pureza originaria, como mundo perdido....la gran ambigüedad, una vez que hemos puesto al alma racional en su lugar (¿?) y quedamos suspendidos en lo fluyente.
Prefiero, por prudencia, la antigua concepción de kardía como clave del ánimo, el lugar donde cesa el ruido y podemos percibirnos sin pasiones, modestamente.
Extranjeros por gracia o por fuerza, silentes....seguimos conjurando fantasmas.
Tace, quiesce, fuge
martes, 7 de julio de 2009
viernes, 3 de julio de 2009
En defensa propia
Marianne Moore, en Críticos y conocedores:
"Sucede que estando/ cerca de un hormiguero, he visto/ una escrupulosa hormiga llevar un tallo hacia el norte, al sur,/ al este, al oeste, hasta que giró sobre sí misma, caminar desde el lecho de flores/ hacia el césped,/ y volver al punto/ desde el que había partido. Luego abandonó el tallo/ como algo inútil y esforzando sus mandíbulas/ con un pedazo de cal – diminuto/ pero pesado, comenzó de nuevo el mismo camino./ ¿Qué hay/ en ser capaz/ de decir que uno ha dominado la corriente/ en una actitud de defensa propia;/ en probar que uno ha tenido la experiencia/ de cargar un tallo?"
Versión al español de Douglas Palma.
La experiencia de cargar el tallo, también de abandonarlo como inútil y recomenzar.
¿Será que la defensa propia es aquí la más activa de las actitudes, cuando podemos timonear lo que nos toca, saberlo nada, después que hemos luchado con su peso?.
O gravitas, O pondus!
¿Es que hay que andar, al norte, al sur, al este, al oeste, para que alguna vez, aceptando enteramente el quizás, y en legítima defensa, podamos saber del dejar y del tomar: la experiencia de cargar el tallo, y la otra, siempre cerca-lejos, de soltarlo y esforzarnos por el pedazo de cal diminuto y gravoso?.
"Sucede que estando/ cerca de un hormiguero, he visto/ una escrupulosa hormiga llevar un tallo hacia el norte, al sur,/ al este, al oeste, hasta que giró sobre sí misma, caminar desde el lecho de flores/ hacia el césped,/ y volver al punto/ desde el que había partido. Luego abandonó el tallo/ como algo inútil y esforzando sus mandíbulas/ con un pedazo de cal – diminuto/ pero pesado, comenzó de nuevo el mismo camino./ ¿Qué hay/ en ser capaz/ de decir que uno ha dominado la corriente/ en una actitud de defensa propia;/ en probar que uno ha tenido la experiencia/ de cargar un tallo?"
Versión al español de Douglas Palma.
La experiencia de cargar el tallo, también de abandonarlo como inútil y recomenzar.
¿Será que la defensa propia es aquí la más activa de las actitudes, cuando podemos timonear lo que nos toca, saberlo nada, después que hemos luchado con su peso?.
O gravitas, O pondus!
¿Es que hay que andar, al norte, al sur, al este, al oeste, para que alguna vez, aceptando enteramente el quizás, y en legítima defensa, podamos saber del dejar y del tomar: la experiencia de cargar el tallo, y la otra, siempre cerca-lejos, de soltarlo y esforzarnos por el pedazo de cal diminuto y gravoso?.
martes, 30 de junio de 2009
Cierto manjar andalusí
Se trata de la Alboronía, o guisado andalusí de berenjenas. El término alboronía proviene del palabra árabe al-baraniyya, y significa cierto manjar.
Servido en bodas y grandes fiestas, las variantes de su preparación forman parte del cancionero popular sefardí.
Va entonces una buena versión de la tradicional Cantiga de las merenjenas, ese cierto manjar que pasando por tantas manos y tantas tierras nos recuerda que aún somos capaces de lo festivo, de lo hospitalario.
Siguiendo el enlace puede escucharse la copla, y acceder a los datos sobre los intérpretes, por si algún peregrino pasara por aquí y se sintiera interesado.
Servido en bodas y grandes fiestas, las variantes de su preparación forman parte del cancionero popular sefardí.
Va entonces una buena versión de la tradicional Cantiga de las merenjenas, ese cierto manjar que pasando por tantas manos y tantas tierras nos recuerda que aún somos capaces de lo festivo, de lo hospitalario.
Siguiendo el enlace puede escucharse la copla, y acceder a los datos sobre los intérpretes, por si algún peregrino pasara por aquí y se sintiera interesado.
SaveTheMusic.com: Jewish Songs: Los Guisados De Las Berenjenas
Ex corde,
Jehanne
jueves, 23 de abril de 2009
Nobleza
“¿Quién sería pues, más noble que aquel que nació, por una parte, de lo más elevado y de lo óptimo que poseen las criaturas, y por otra parte, del fondo más entrañable de la naturaleza divina y del desierto de ese [fondo]?"
Sobre el hombre noble, Juan Eckhart.
Con Eckhart, unas palabras de descanso, un silencio hospitalario, para cribar y quedarse con lo mejor. De la disolución de las formas exteriores a la desnudez de Dios, naciendo.
Ecce nobilitas.
martes, 30 de diciembre de 2008
Memento mori, de la dignidad del morir, del aprecio por lo vivo
Inscripción de una tablilla órfica encontrada en Hipona -cito según la edición de Kern-:
4 [A 62]
"De Mnemosine es este sepulcro. Cuando te toque/ morir, irás a las espléndidas mansiones de Hades; a la derecha hay una fuente y junto a ella un blanco ciprés que se yergue altivo;
allí se refrescan, al bajar, las almas de los muertos. A esas fuentes no te acerques demasiado;
enfrente encontrarás el agua fresca que brota/ del manantial de Mnemosine; allí arriba hay/ guardas que te preguntarán desde el fondo de su corazón/ qué vas buscando en las tinieblas del funesto/ Hades. Diles: Soy hijo de Barea* y del Cielo estrellado, y vengo muerto de sed; dadme enseguida el agua fresca que brota del manantial de/ Mnemosine. Y ellos se apiadarán de tí, por voluntad del rey/ del abismo, y te darán de beber del manantial de Mnemosine. Y aún tendrás que andar mucho por el camino/ sagrado que también otros/ iniciados y poseídos por Diónisos recorren llenos/ de gloria".
* Barea es un nombre propio, en otros textos similares dice: "soy hijo de la Tierra y del Cielo estrellado".
De Teognis, un testimonio de la literatura de "enigmas":
7 [ A 8]
"Un cadáver marino me ha llamado hacia su casa/
un muerto que grita con boca viviente".
Mucha belleza en estas palabras antiguas. Si para llegar a ser un "muerto" en tiempos pretéritos alguien o algo tenía que intervenir sobre el cuerpo inerte para dornarle las figuras de su aparición, de su significado, supongo que para estar "vivos" también es necesario apreciar las diversas formas de lo vivo, cada uno de sus detalles.
4 [A 62]
"De Mnemosine es este sepulcro. Cuando te toque/ morir, irás a las espléndidas mansiones de Hades; a la derecha hay una fuente y junto a ella un blanco ciprés que se yergue altivo;
allí se refrescan, al bajar, las almas de los muertos. A esas fuentes no te acerques demasiado;
enfrente encontrarás el agua fresca que brota/ del manantial de Mnemosine; allí arriba hay/ guardas que te preguntarán desde el fondo de su corazón/ qué vas buscando en las tinieblas del funesto/ Hades. Diles: Soy hijo de Barea* y del Cielo estrellado, y vengo muerto de sed; dadme enseguida el agua fresca que brota del manantial de/ Mnemosine. Y ellos se apiadarán de tí, por voluntad del rey/ del abismo, y te darán de beber del manantial de Mnemosine. Y aún tendrás que andar mucho por el camino/ sagrado que también otros/ iniciados y poseídos por Diónisos recorren llenos/ de gloria".
* Barea es un nombre propio, en otros textos similares dice: "soy hijo de la Tierra y del Cielo estrellado".
De Teognis, un testimonio de la literatura de "enigmas":
7 [ A 8]
"Un cadáver marino me ha llamado hacia su casa/
un muerto que grita con boca viviente".
Mucha belleza en estas palabras antiguas. Si para llegar a ser un "muerto" en tiempos pretéritos alguien o algo tenía que intervenir sobre el cuerpo inerte para dornarle las figuras de su aparición, de su significado, supongo que para estar "vivos" también es necesario apreciar las diversas formas de lo vivo, cada uno de sus detalles.
Esta cruel época del mundo me hace pensar que quizas ya no estemos vivos -el desprecio de la vida es tan inmenso-, pero el problema es que tampoco estamos muertos -tan grande es el desprecio por la muerte-.
Qué hay: un tremendo silencio del alma, una gran soledad: "porque si en el árbol verde se hace ésto, en el seco, qué se hará".
¿Cuáles serán nuestros libros viáticos, qué palabras nos darán el paso?
lunes, 22 de diciembre de 2008
La verdad y la realidad
En medio de la parafernalia del fin de año, tratando de cumplir con el rigor del calendario sin perder la dignidad, me encuentro nuevamente con este texto de Susan Sontag -publicado en "Sobre la Interpretación"-, a propósito de las "contradicciones" presentes en la vida y el pensamiento de Simone Weil.
"Quizás haya ciertas épocas que no necesitan tanto de la verdad como de una profundización del sentido de la realidad, un aumento de la imaginación. Personalmente, ninguna duda me cabe de que la concepción sana del mundo es la verdadera. Sin embargo, ¿acaso es la verdad lo que siempre deseamos?. La necesidad de verdad no es constante; como tampoco lo es la necesidad de reposo. Una idea que suponga distorsión puede tener un empuje intelectual superior al de la verdad; puede servir mejor a las necesidades del espíritu, que varían. La verdad es equilibrio, pero quizás lo opuesto a la verdad, el desequilibrio, no sea mentira. (...) En este sentido, toda verdad es superficial; y algunas (pero no todas) distorsiones de la verdad, algunas (pero no todas) demencias, alguna (pero no toda) reacción enfermiza, algunas (pero no todas) negaciones de la vida, permiten la verdad, producen cordura, crean salud, y enaltecen la vida."
El sentido de la realidad, lo que toma la imaginación cuando expresa plásticamente la experiencia, es el desafiante lugar que nos abre Sontag.
La verdad, dice sabiamente, no siempre es lo que deseamos, pero no en el nivel elemental en el que la verdad -en un nivel predicativo- puede ser ardua, sino en el más complejo en el que las necesidades del espíritu -expresión muy de Weil- nos demandan otro salto...
Pero, aclara Sontag, así como no todo desequilibrio es mentira, no toda demencia es verdad, aunque algunas le abran la puerta.
Esas cosas, me parece, se aclaran en una existencia, en el discernimiento de una vida, por ejemplo, la de Simone Weil. No la "exacta" verdad, sino algo que la haga urgente.
"Quizás haya ciertas épocas que no necesitan tanto de la verdad como de una profundización del sentido de la realidad, un aumento de la imaginación. Personalmente, ninguna duda me cabe de que la concepción sana del mundo es la verdadera. Sin embargo, ¿acaso es la verdad lo que siempre deseamos?. La necesidad de verdad no es constante; como tampoco lo es la necesidad de reposo. Una idea que suponga distorsión puede tener un empuje intelectual superior al de la verdad; puede servir mejor a las necesidades del espíritu, que varían. La verdad es equilibrio, pero quizás lo opuesto a la verdad, el desequilibrio, no sea mentira. (...) En este sentido, toda verdad es superficial; y algunas (pero no todas) distorsiones de la verdad, algunas (pero no todas) demencias, alguna (pero no toda) reacción enfermiza, algunas (pero no todas) negaciones de la vida, permiten la verdad, producen cordura, crean salud, y enaltecen la vida."
El sentido de la realidad, lo que toma la imaginación cuando expresa plásticamente la experiencia, es el desafiante lugar que nos abre Sontag.
La verdad, dice sabiamente, no siempre es lo que deseamos, pero no en el nivel elemental en el que la verdad -en un nivel predicativo- puede ser ardua, sino en el más complejo en el que las necesidades del espíritu -expresión muy de Weil- nos demandan otro salto...
Pero, aclara Sontag, así como no todo desequilibrio es mentira, no toda demencia es verdad, aunque algunas le abran la puerta.
Esas cosas, me parece, se aclaran en una existencia, en el discernimiento de una vida, por ejemplo, la de Simone Weil. No la "exacta" verdad, sino algo que la haga urgente.
domingo, 16 de noviembre de 2008
De la transparencia "...qué cosa son los sueños"
Ha pasado un buen rato desde mis últimas palabras por aquí.
Las causas son pedestres, poco tiempo, muchas tareas, agitaciones de segundo cuatrimestre académico.
Sea por los rigores de la biología, sea por el tiempo de la cultura, lo cierto es que cuando se acerca el fin de año de algún modo se perfilan los balances, las revisiones, en fin, la necesidad de detenerse un poco a pensar, antes de dar otra vuelta al ciclo de las cosas.
Siguiendo las enseñanzas de mi querido KM, lo medular se conoce en la práxis, y yo, en estos días, he tratado de pensar qué queda de lo "propio", del conjunto de señas que llamamos identidad, cuando uno ya cuenta con algunas décadas, y sobre todo, cuando nos hemos reinventado lo suficiente como para preguntarnos, quiénes somos ahora, las que fuimos...
Me alegra decir que me parezco a la que fui, en el núcleo sustancial que se descubre como el hilo rojo de las búsquedas, los desvelos, los deseos, pero que no coincido con ella punto a punto, y que, de fondo, me alegra no coincidir, me libera. Ir tras lo que ostentosamente llamamos "la verdad" no siempre, por fortuna, da los resultados previstos, o siquiera tolerables.
En esta perspectiva se me hace perceptible que la ilusión del yo y sus "verdades" tiene su correlato en la pretensión de transparencia. Y esa "transparencia" tiene sus manifestaciones pedestres: la más habitual, y no menos estulta, es la presunción de "frontalidad", el decir lo que se piensa, como si todo pudiera decirse, como si nuestros pensamientos fueran el oráculo de Delfos sin enigma...pura rusticidad.
Pero más compleja es la transparencia por la que nos suponemos idénticos a nuestros proyectos, a nuestros ideales, concepciones, en fin, a todo el armamento mental que impone montañas de argucias discursivas sobre los meros actos, tendencias, sentimientos, opacidades.
El "juego peligroso de la transparencia" muestra su inanidad cuando el desastre entra en la vida y necesitamos alimentarnos de los sueños más recónditos, callados, sin saber bien "qué cosa son los sueños".
Va entonces este poema de Sophia de Mello -en la magnífica traducción de Diana Bellessi-, a poner belleza y enigma en este asunto:
De la transparencia
Señor, líbranos del juego peligroso de la transparencia
En el fondo del mar de nuestra alma no hay corales ni conchas/
Sino sofocado sueño
Y no sabemos bien qué cosa son los sueños
Conductores silenciosos canto sordo
Que un día súbitamente emergen
En el gran patio liso de los desastres.
Las causas son pedestres, poco tiempo, muchas tareas, agitaciones de segundo cuatrimestre académico.
Sea por los rigores de la biología, sea por el tiempo de la cultura, lo cierto es que cuando se acerca el fin de año de algún modo se perfilan los balances, las revisiones, en fin, la necesidad de detenerse un poco a pensar, antes de dar otra vuelta al ciclo de las cosas.
Siguiendo las enseñanzas de mi querido KM, lo medular se conoce en la práxis, y yo, en estos días, he tratado de pensar qué queda de lo "propio", del conjunto de señas que llamamos identidad, cuando uno ya cuenta con algunas décadas, y sobre todo, cuando nos hemos reinventado lo suficiente como para preguntarnos, quiénes somos ahora, las que fuimos...
Me alegra decir que me parezco a la que fui, en el núcleo sustancial que se descubre como el hilo rojo de las búsquedas, los desvelos, los deseos, pero que no coincido con ella punto a punto, y que, de fondo, me alegra no coincidir, me libera. Ir tras lo que ostentosamente llamamos "la verdad" no siempre, por fortuna, da los resultados previstos, o siquiera tolerables.
En esta perspectiva se me hace perceptible que la ilusión del yo y sus "verdades" tiene su correlato en la pretensión de transparencia. Y esa "transparencia" tiene sus manifestaciones pedestres: la más habitual, y no menos estulta, es la presunción de "frontalidad", el decir lo que se piensa, como si todo pudiera decirse, como si nuestros pensamientos fueran el oráculo de Delfos sin enigma...pura rusticidad.
Pero más compleja es la transparencia por la que nos suponemos idénticos a nuestros proyectos, a nuestros ideales, concepciones, en fin, a todo el armamento mental que impone montañas de argucias discursivas sobre los meros actos, tendencias, sentimientos, opacidades.
El "juego peligroso de la transparencia" muestra su inanidad cuando el desastre entra en la vida y necesitamos alimentarnos de los sueños más recónditos, callados, sin saber bien "qué cosa son los sueños".
Va entonces este poema de Sophia de Mello -en la magnífica traducción de Diana Bellessi-, a poner belleza y enigma en este asunto:
De la transparencia
Señor, líbranos del juego peligroso de la transparencia
En el fondo del mar de nuestra alma no hay corales ni conchas/
Sino sofocado sueño
Y no sabemos bien qué cosa son los sueños
Conductores silenciosos canto sordo
Que un día súbitamente emergen
En el gran patio liso de los desastres.
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