domingo, 13 de enero de 2013
Sine ira et studio, sine spe.
sábado, 14 de julio de 2012
Nadie
SALMO
miércoles, 7 de marzo de 2012
Nepsis
Nota: En la fotografía de conjunto de los frailes novicios dominicos en 1924, Festugière es el primero de la derecha, en la parte inferior.
viernes, 24 de junio de 2011
Indiscretos: Antonio, Mahler, DFD y los peces...
jueves, 9 de diciembre de 2010
Quanta cura
Una de mis manías de fin de año, algo así como mi propio rito de purificación y renovación, es revisar papeles, o archivos, en este informático mundo. Me encuentro con un breve texto, escrito para presentar una colección de estudios de ciertas historiadoras de mi amistad.
Allí impunemente digo:
"La figura de Clío “tejedora” evoca los atributos de las antiguas Moiras -hijas de Necesidad- a las que Platón se refiere en el juicio de las almas relatado en el Mito de Er (Rep. X, 617c). Son Láquesis, Cloto, Átropo quienes hilan el destino humano en torno al huso de Necesidad. Ellas juzgan el pasado y trazan el futuro según la calidad de los actos.
Pero es Cloto, dispensadora del presente, quien mantiene firme el eje del tiempo. De esta suerte la labor histórica, ejecutada en el tiempo sucesivo, se aquilata en una actualidad que, al narrar los hechos, los juzga, los pondera, les dona sus posibles futuros y con ellos teje el infinito lienzo de nuestra libertad.”
Pienso ahora: además de las obvias distinciones entre los diferentes conceptos de libertad que son "dichos" en el discurso de la historia según su desarrollo epocal, y sin entrar en otras precisiones acerca del estatuto de la historia con relación al tiempo y a los asuntos humanos -cuestiones acerca de las cuales Martín H. ha abundado usque ad nauseam-, se me ocurrieron algunas addendas, hijas de mi libre discurrir y de mis estrategias de resistencia a esta altura del clinamen anual.
Primera addenda:
Si fuera consecuente conmigo misma diría que el lienzo de la libertad es más “intrincado” que "infinito", como afirmaba uno de los grandes Ciegos –JLB-. De un modo igualmente intrincado Tomás de Aquino enseñaba que el libre albedrío es infinito en cuento a la ilimitación de nuestras posibilidades prácticas, pero finito en cuanto a nuestra condición limitada en el tiempo.
Hic Rodhus, hic salta: así de tensa es la trama de nuestros días. De la bona dea, la diosa fortuna de los romanos, que compensaba –por fuerza- el talante trágico de los griegos; a la Providentia cristiana, esa incómoda “costura” de lo finito en lo infinito, que se torna banal o se adensa hasta dar el salto de gracia –no la apuesta pascaliana, sino el “salir para salir” del peregrino-, por la libertad, otra vez, por el don.
Segunda addenda:
Mi cerebro, ya errabundo, se acordó, a propósito de las Moiras, de las Nornas de la mitología nórdica, una suerte de hechiceras en la versión "domesticada", se entiende, por el domus que delimita el derecho de herencia, modo volgare, el patriarcado.
Ésas, más arcaicamente, son las Madres que narran el comienzo y el transcurso de las cosas, como la Vala de la Völsunga Saga –antiguo poema épico cosmogónico-. Tales son las figuras equivalentes y antecedentes de las brujas que aparecen en el comienzo y el desenlace de Macbeth y anuncian los hechos sangrientos y dramáticos que habrán de ocurrir.
Tercera addenda:
En el horizonte dramático del teatro isabelino los hechos humanos se componen bestialmente, como los ingredientes mutilados del potaje de las brujas, y no como la memoria de los comienzos y las recapitulaciones. En esta memoria primera se separa un sentido para lo humano, distinto del ciclo natural, en aquélla los acontecimientos se manifiestan como la sustancia confusa y turbulenta que revela y anticipa -en su casus fatal- el abismo del hombre.
Se trata de la finita infinitud de Hamleth, el príncipe melancólico que desgasta el tiempo y no lo vive: soñar, morir…una libertad disuelta, sin tensión, que ni sueña inocentemente como las bestias, ni muere sabedor de su tiempo.
Y esa figura evoca, como contrapartida, a la de Caedmon, el rapsoda que guardó las palabras del inicio para la gentis anglorum, el mismo que pasó a la muerte con libertad integra e indiferente, como quien viaja desde el canto hacia el silencio, erigiendo en él su morada última. Lo cuenta Beda el Venerable en su Historia ecclesiastica. Cito en la bella traducción inglesa el breve pasaje que narra la muerte de Caedmon:
"He laid his head on the pillow, and falling into a slumber, ended his life so in silence.”
martes, 7 de diciembre de 2010
Chesterton en la mira, o en la mirada de Chesterton

Como en estos días no tengo muy claro si mi brújula mental está afectada por algún ilocalizable campo magnético, o si, simplemente, el desierto crece -en su modalidad epocal, la idiotez-, me concentro en Chesterton, para viajar en compañía agradable durante lo que resta de 2010.
Esta es la explicación que da en su autobiografía del argumento de "El hombre que fue jueves", y no tengo más que decir:
"Pero la cuestión es que toda la historia es una pesadilla sobre las cosas, no tal como son, sino como le parecían al joven ligeramente pesimista de los años noventa; y el ogro, que aparece brutal, pero que también es en el fondo, benevolente, no es tanto Dios, en un sentido religioso o antirreligioso, sino la Naturaleza a los ojos de un panteísta cuyo panteísmo naciera del pesimismo. En cuanto al sentido de la historia, intentaba empezar pintando un cuadro negro del mundo y avanzar hasta dar a entender que el cuadro no era tan negro como se había pintado en un principio."
lunes, 4 de octubre de 2010
Los troskos
Días de tomas de colegios y facultades en diferentes puntos del país al que convenimos en denominar Argentina, jornadas en las que se pontifica por doquier, con momentos sublimes del discurso bienpensante que jamás, jamás de los jamases se pregunta porqué, además de las intervenciones memorables del peronismo brutal, que si algo sabe es mostrar la hilacha.martes, 28 de septiembre de 2010
Ad montes
Palabras recibidas en los valles, urdidas en las siestas calchaquíes.
Algo así como clavis para estas épocas de completa rendición a los "cuidados devoradores del tiempo", en perífrasis de una impresionante frase de Agustín de Hipona, al describir la turbación en su pectus:
“Talia volebam pectore misero, ingravidato curis mordacissimis de timore mortis et non inventa veritate”.
El pecho se angosta, falta el aliento y no es la altura -ojalá lo fuera- es el ahogo, la falta de distancia. Es que el tiempo llega a su término y la verdad no encuentra su hora en el corazón, aún no, aún no... ¿cuándo?
En la montaña la materia es precisa, su inmensidad consiste en la limitación exacta, y la nuestra en la grandeza del término. En el destino, en la “puerta”.
“El que cree sin caridad, cree como creen los demonios” dice Guillermo de Saint Thierry en el Aenigma Fidei. ¿A qué o a quién se parece el que cree sin esperanza?"
domingo, 1 de agosto de 2010
Oculta boca
martes, 6 de julio de 2010
Homosexualidad y humanidad
sábado, 15 de mayo de 2010
Multum in parvo
Jean Paul Sartre
“Cuadernos de Guerra”, 12 de noviembre de 1939.
Sartre, exponiendo un asunto de enorme importancia: evitar la destrucción requiere un mínimo de medios, ejecutar la destrucción, en cambio, encuentra su eficacia en la "plétora de medios".
Luego de más de un mes sin andar por el blog, o al menos, sin escribir aquí, y de varias semanas dedicadas a preparar un concurso en la universidad, y además, una nueva mudanza, me resultó sumamente alentadora la reflexión y la frase sartreana: la posibilidad de resistir la destrucción "en el refugio más humilde contra el viento más potente".
Hablo de la percepción de vivir en eso que más de un teórico ha llamado un mero "territorio". Espacios institucionales, culturales, intelectuales, aún más, sociales, que han llegado a ser tierra arrasada, y que abren la pregunta: ¿cómo seguir caminando en medio de la profecía autocumplida de la devastación y del desastre absoluto?
Hace un tiempito que, oh sorpresa, me resulta más simple conversar con un estudiante de 20 años, que con un colega de 40, pues los/las de la cuarta década están con frecuencia ahogados en los formularios y besamanos académicos, y un poco ahítos de tanta humillación y banalidad.
La plétora de medios de la destrucción ha esparcido esquirlas por todos lados, y una, muy difícil de desarraigar, es la desesperanza, acompañada por ciertas tristes certezas, que se resumen en la idea de que nada puede cambiar, y que el resto del mundo es moralmente miserable, si se lo mira bien.
Mi pequeña "tapera" contra los vientos de la desperatio boni supone que hay mucho que cambiar, que algo se puede hacer, y lo primero sería asumir humildemente la provisoriedad de cada paso. También que las personas, si bien se las mira y se las trata -y "bien" aquí ha de entenderse de modo multívoco-, pueden sorprendernos positivamente, pues existe un arte de encontrar lo mejor de cada quien, y como todo arte exige ser cultivado. Y si no hay un "lo mejor", por lo menos habrá mayor lucidez.
En cualquier caso, se trata de medios sencillos, que apuestan, contra viento -y marea-, a perseverar en el "oficio" de la propia humanidad.
Por ahí vamos, luego de un mes intenso, a seguir andando: multum in parvo.
lunes, 29 de marzo de 2010
Boundless. Los días de Alción.
No quiero que pienses que voy a morirme, o a extraviarme en las concurridas galerías del horror. No voy a prometerte horas felices, tampoco que descanses tus huesos en mi hospitalidad confiada.
Tengo inocencia, la peor, la que nace de la herida -mortal, sin cura-, la del sello del esclavo; y no voy a renunciar, no voy a llenar mi mente con razones para respirar, siquiera un minuto.
Mi corazón late con la tierra, se estremece como un gran animal, grita de miedo, galopa como un caballo perdido. Y esa es mi torpe riqueza, mi hermandad con la lluvia, mi vestido de viento. Mi pájaro Alción.
He vivido rescatando cuerpos insepultos, cuerpos que celebraban en mi sangre, y a veces bebían en mis ojos. Y ahora, como una loca, construyo mi casa de agua y acuno a los hijos de la Tempestad.
Ellos crecen y ríen más allá de mí, llevándome consigo, entre plumas tiernas, junto a sus corazones de bronce.
No confío en el sueño que me salva de la vida y siempre me confina a la batalla, donde debiera probar -aunque ya no quiera- que pueden estar tranquilos, que el alma se me va en los sumideros.
Yo sueño horizontes esquivos, alimentos de sangre agitada. Allí me derrotan, cuidadosos, el tiempo y su Término."
FD
miércoles, 24 de marzo de 2010
Por una historia íntima del pasado. El lenguaje de las pasiones en M. Yourcenar.
(...)
Me parece que en general todos estamos de acuerdo. Se trata de liberar la moral sexual en no pocos puntos, acaso también de consolidarla en otros, de librarnos de toda jerga de superstición, de cinismo o de hipocresía —sin olvidar un cierto lenguaje de vulgarización científica que lleva camino de ser en nuestra época la forma más insidiosa del prejuicio y de la hipocresía—. Los que tachan de superflua tal tentativa están muy equivocados, y confunden una cierta tolerancia burlona, por una parte, el desconsuelo o la dejadez, por otra, con la libertad, que no es lo mismo."
martes, 9 de marzo de 2010
Per umbras
lunes, 1 de marzo de 2010
El Dios comediante, la risa, el miedo.
lunes, 22 de febrero de 2010
Ex corde, con Roth
Por las crónicas periodísticas de algún suplemento literario patrio, me llegan dos citas del comienzo del texto:
“Siempre me ha faltado corazón” (...) “Desde que soy capaz de pensar, pienso sin piedad”.
Si bien Roth me ha deparado una gran cantidad de revelaciones de diversa índole, estas palabras golpean en el centro de un modo de la relación con el pensamiento que me resulta muy cercana.
lunes, 15 de febrero de 2010
Un no sé qué
jueves, 4 de febrero de 2010
El sonido de la caducidad
viernes, 22 de enero de 2010
La libertad como presidio, cosa de rusos...
“La libertad es también un presidio, mientras exista un solo esclavo sobre la tierra”.
Se recordará al instante que esta frase no brota, en la obra de Camus, de la boca de algún filántropo al gusto, sino de un anarquista[1] ruso, pronto a volar con explosivos el carruaje de un noble de la misma nacionalidad, con sus pequeños hijos en el interior.
Nuestra atención se ha detenido, en este caso, en la palabra también, que pone en tensión dos vocablos a toda vista antitéticos: libertad y presidio.
La libertad del anarquista ruso es aquella que se reivindica frente a la autocracia, y que aparece como raíz y fundamento apofático -por vía negativa-, en el árbol genealógico de nuestras instituciones políticas e ideológicas[2]. Se trata de radicalizar lo posible corrosivo de las libertades como “ausencia de constricción”, que abrieron paso a las audaces propuestas de las democracias actuales.
Un hombre que al hablar de la libertad reconoce su carácter jánico de presidio ante la existencia de un esclavo, está marcando un desplazamiento, aquel que nos pone frente a la paradoja por la cual la libertad deviene o convive con su contrario, cuando, desplazada de su predicación genérica respecto de la condición humana, se determina en un individuo privado de ella.
Recordamos, junto a la frase antes citada, la distinción de Constant entre “la libertad de los antiguos y de los modernos”: aquélla es la libertad de la autarquía e isonomía, ésta la del goce privado, fundado en el régimen de propiedad. En este régimen el individuo es tan pronto una suerte de “martillo divino” que decide crear el mundo según el interés del capital, como, en la trama de las mediaciones de la "cultura", una especie de “hombre estuche”, del que nos habla Benjamin, al caracterizar las peculiaridades mobiliarias del conformismo existencial de la burguesía [3].
En este horizonte, hacer que un esclavo nos devuelva la conciencia del encierro, y lo que es más, nos susurre que la libertad carcelaria de la que “gozamos” es, por lo pronto, el índice de nuestro cinismo, hace que celebremos al no-filántropo anarquista ruso, sabiendo que en algunas páginas más hará volar por los aires a dos niños no-esclavos (ser es aparecer, decían por allí, en la Magna Grecia).
[1] Es hora de aclarar que los anarquistas no son filántropos.
[2] También conviene recordar que la ideología es una institución.
[3] Se impone mencionar en este punto, que, posmodernidad mediante, la burguesía no ha cambiado la expresión decorativa de su banalidad, los lofts actuales son tan lóbregos y simplones como los gabinetes de principios de siglo.
[4] Decididamente tal acción lo excluye del conjunto de los filántropos pasados, presentes, y futuros, no hay peor estupidez que enarbolar la mera bondad ante la injusticia, y jamás se ha escuchado a un filántropo cuestionarse acerca de la reversibilidad de sus actos.
lunes, 18 de enero de 2010
Posibilidad
Yo habito en la Posibilidad-
Una Casa mejor que la Prosa-
Más numerosa en ventanas-
Superior -por sus puertas-
En Recámaras, como los Cedros-
Inaccesibles al Ojo-
Y para Perdurable Techo
Los Tejados del Cielo-
Como Visitantes -los más Gentiles-
Por Ocupación -Ésta-
Extender muy abiertas las angostas Manos
Para juntar el Paraíso-
Emily Dickinson
No fue silencio puro, ni soledad sonora... esta vez el tiempo de montaña se mostró como posibilidad, y angostas manos para juntar, gota a gota, soplo a soplo, las migajas de algún Paraíso....
Posibilidad, espera, atención, como los poemas de la doncella de Amherst, tal mi deseo, aquí, en mi pobreza.
